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PEC3: Entrega final. Pasaporte de Ciudadanía Económica

 

A lo largo de esta asignatura he trabajado el diseño del dinero y las consecuencias sociales, económicas y culturales que genera. Una de las principales problemáticas que identifico es la mercantilización de aspectos fundamentales para el bienestar de las personas. En las sociedades actuales, elementos como la salud, la educación, la vivienda o incluso el medio ambiente pueden convertirse en mercancías cuyo acceso depende de la capacidad económica de cada persona.

Esta situación contribuye a generar desigualdades y fomenta la acumulación de riqueza como mecanismo para garantizar el bienestar individual. Como consecuencia, el dinero se convierte en el principal en la piedra angular de de la vida de las personas, condicionando el acceso a derechos básicos y reforzando las diferencias entre quienes poseen más recursos económicos y quienes no.

1. Marco conceptual

Mi propuesta se apoya en los principios del diseño transicional y en las perspectivas críticas de la acumulación del dinero. En lugar de centrarse en solucionar problemas puntuales, el diseño transicional busca transformar los sistemas que generan dichos problemas. Desde esta perspectiva, considero necesario cuestionar, reflexionar e intervenir sobre las reglas que hacen que el dinero ocupe una posición central en nuestras sociedades.

Partiendo de esta reflexión, imagino un futuro en el que los aspectos necesarios para una vida digna dejan de estar sujetos a la lógica del mercado capitalista, en este sentido. la salud, la educación, la vivienda, la comida, la preservación del medio ambiente pasan a ser derechos garantizados colectivamente. En este futuro escenario, el dinero continúa existiendo, pero pierde su capacidad para determinar quién puede acceder al bienestar y quién queda excluido. 

2.Propuesta de diseño transicional: Pasaporte Ciudadanía Económica

La propuesta se sitúa en el año 2086, en unas ciudades diseñadas bajo nuevos principios sociales, económicos y ecológicos. En ellas, el bienestar de las personas no se cuestiona, es decir,  está garantizado para todos los habitantes ya que ya no depende del poder adquisitivo como sucedía en las sociedades capitalistas. 

Para acceder a estas ciudades es necesario obtener un Pasaporte de Ciudadanía Económica, se trata de un documento físico y digital que certifica el compromiso de una persona con los valores de la comunidad. A diferencia de los sistemas actuales, este pasaporte no mide la riqueza acumulada ni el patrimonio económico, sino la capacidad de contribuir al bienestar colectivo.

Pero, cómo se obtiene: los ciudadanos deben demostrar durante varios años su participación en actividades que beneficien a la sociedad. Se valoran aspectos como los cuidados a otras personas, la participación democrática, la mediación de conflictos, la regeneración ambiental, la colaboración en proyectos comunitarios o cualquier acción orientada a mejorar la convivencia social.

El objetivo de este sistema es reducir la necesidad de tener dinero y acumularlo para como acceder al derecho de bienestar y desplazarlo hacia un papel secundario, reservado únicamente para bienes y servicios no esenciales.

3. Prototipo y visualización

Como primera aproximación al proyecto, he desarrollado un prototipo conceptual del Pasaporte de Ciudadanía Económica mediante herramientas de inteligencia artificial generativa. 

El documento presenta una estética institucional y futurista, propia de las sociedades imaginadas para el año 2086.

A diferencia de los documentos de identidad actuales, este pasaporte no contiene información financiera ni indicadores relacionados con la riqueza. En su lugar, incorpora métricas vinculadas a la participación comunitaria, los cuidados, la sostenibilidad y la contribución al bienestar colectivo.

Para la generación de las imágenes se utilizó el siguiente prompt:

“Pasaporte de Ciudadanía Económica del año 2086. Documento futurista donde el bienestar no depende del dinero, sino de la contribución a la comunidad, los cuidados y la sostenibilidad. Diseño institucional, minimalista y realista.”

(Incluir aquí las imágenes generadas).

4. Reflexión final

Esta propuesta no pretende abolir el dinero, sino cuestionar el papel central que ocupa en nuestras sociedades. Actualmente, el acceso al bienestar está profundamente condicionado por la capacidad económica de las personas,  su acumulación de riqueza, lo que favorece la acumulación de riqueza, generando desigualdades, pobreza, problemas ambientales, etc.

A través del concepto de Pasaporte de Ciudadanía Económica, imagino una transición hacia sociedades donde el bienestar básico esté garantizado para todas las personas y donde el dinero dejaría de ser el papel esencial para acceder a una vida digna. Más que ofrecer una solución definitiva, el proyecto busca abrir un debate sobre cómo podrían diseñarse sistemas económicos y sociales alternativos capaces de priorizar el cuidado, la sostenibilidad y el bienestar común por encima de la acumulación de capital.

Bibliografía

– Andreu Belsunces Gonçalves. Diseño crítico y social. PID_00297600. Barcelona: Universitat Oberta de Catalunya.

– Todo Por Hacer. “Anarquistas sin plan económico.” Consultado el  26  de mayo de 2026. https://www.todoporhacer.org/anarquistas-sin-plan-economico/.

– BBVA. “¿Un mundo sin dinero puede existir?” Finanzas a tu alcance. Consultado el 29 de mayo de 2026. https://www.bbva.es/finanzas-vistazo/economia-y-valores/un-mundo-sin-dinero-puede-existir.html.

-Opcions. “Dinero ético y transformación social.” Consultado el 29 de mayo de 2026. https://opcions.org/es/dinero-etico-transformacion-social/.

 

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R3: Pasaporte de Ciudadanía Económica

La clave de mi propuesta de diseño transicional no se centre en «arreglar» un síntoma, sino en intervenir sobre alguna de las reglas que hacen que el dinero funcione como funciona hoy. Para poder explicar mi propuesta parto de un análisis que ya llevo desarrollando a lo largo de esta asignatura: Una de las principales problemáticas que observo en el diseño actual del dinero es la mercantilización de aspectos fundamentales de la vida. En nuestras sociedades, elementos como la salud, la educación, la vivienda o incluso el medio ambiente pueden ser valorados económicamente haciendo que se conviertan estos aspectos básicos para la vida humana en mercancías lo que provoca que el acceso a ellos dependa, en gran medida, de la capacidad económica de cada persona, generando desigualdades y ampliando las brechas sociales existentes.

Partiendo de esta crítica, me centro en imaginar una economía en la que los aspectos básicos para una vida digna no pudieran ser objeto de compraventa ni estar sujetos a la lógica del beneficio económico. En un sistema de este tipo, la salud, la educación, el acceso a la vivienda o la prevención del ecosistema serían derechos garantizados colectivamente y no bienes que dependiera del poder adquisitivo.

Esta transformación podría contribuir a reducir la acumulación de riqueza como mecanismo de supervivencia propio del capitalismo o de acceso a necesidades esenciales. Si los recursos básicos estuvieran garantizados para toda la población, la necesidad de acumular grandes cantidades de dinero disminuiría, ya que este dejaría de ser la condición principal para acceder al bienestar reduciendo significativamente las ideas que genera el dinero: acumulación de capital, de poder, aspecto psicológico del dinero basado en cuanto más dinero tengo más feliz soy, etc. De esta manera, el dinero pasaría a cumplir una función más limitada, relacionada con el acceso a bienes y servicios no esenciales, favoreciendo una sociedad más equitativa y menos orientada a la competencia económica constante.

EL SERVICIO

¿Cómo sería una sociedad donde el dinero ya no fuese la puerta de acceso al bienestar?

Mi propuesta de diseño transicional se sitúa en el año 2086, en un futuro donde las sociedades han replanteado profundamente el papel del dinero tras décadas de crisis económicas, sociales y ambientales derivadas de la acumulación de riqueza. En estas nuevas ciudades, el dinero continúa existiendo, pero ha dejado de ser el principal mecanismo para acceder al bienestar, ha pasado a ser un elemento completamente secundario para la existencia de la vida humana y del resto de seres. La vivienda, la salud, la educación, la alimentación básica y la preservación del medio ambiente son derechos garantizados colectivamente y ya no dependen del poder adquisitivo de las personas.

Pero no todas las personas podrán acceder a estas futuras ciudades, pues para formar parte de estas nuevas sociedades es necesario obtener un Pasaporte de Ciudadanía Económica, un documento físico y digital que acredita el compromiso de una persona con los valores de la comunidad. A diferencia de los sistemas actuales, este pasaporte no mide cuánto dinero posee un individuo, sino cuánto depende de él para vivir.

Para obtenerlo, los ciudadanos deben demostrar durante un periodo prolongado su contribución al bienestar colectivo. Se valoran aspectos como la participación democrática, los cuidados a otras personas, la mediación de conflictos, la regeneración ambiental, el impulso de proyectos comunitarios o la colaboración en iniciativas que mejoren la convivencia social. Asimismo, el sistema limita la acumulación excesiva de riqueza, entendiendo que esta constituye una de las principales fuentes de desigualdad y concentración de poder.

El Pasaporte de Ciudadanía Económica garantiza el acceso a todos los recursos necesarios para una vida digna y desplaza el dinero a un papel secundario, reservado para bienes y servicios no esenciales. De este modo, la propuesta imagina una sociedad donde el bienestar basico deja de estar condicionado por la capacidad económica y pasa a depender de la participación activa en la construcción de comunidades más justas, sostenibles y resilientes.

No se propone abolir el dinero, pero si debe dejar de ser el centro de nuestra existencia y de nuestras sociedades.

EL PROTOTIPO

Para desarollar un prototipo el cual quiero acabar de diseñarlo mejor, he usado la herramienta del ChatGpt y este Prompt: Pasaporte de Ciudadanía Económica del año 2086. Documento futurista donde el bienestar no depende del dinero, sino de la contribución a la comunidad, los cuidados y la sostenibilidad. Diseño institucional, minimalista y realista.