La clave de mi propuesta de diseño transicional no se centre en «arreglar» un síntoma, sino en intervenir sobre alguna de las reglas que hacen que el dinero funcione como funciona hoy. Para poder explicar mi propuesta parto de un análisis que ya llevo desarrollando a lo largo de esta asignatura: Una de las principales problemáticas que observo en el diseño actual del dinero es la mercantilización de aspectos fundamentales de la vida. En nuestras sociedades, elementos como la salud, la educación, la vivienda o incluso el medio ambiente pueden ser valorados económicamente haciendo que se conviertan estos aspectos básicos para la vida humana en mercancías lo que provoca que el acceso a ellos dependa, en gran medida, de la capacidad económica de cada persona, generando desigualdades y ampliando las brechas sociales existentes.
Partiendo de esta crítica, me centro en imaginar una economía en la que los aspectos básicos para una vida digna no pudieran ser objeto de compraventa ni estar sujetos a la lógica del beneficio económico. En un sistema de este tipo, la salud, la educación, el acceso a la vivienda o la prevención del ecosistema serían derechos garantizados colectivamente y no bienes que dependiera del poder adquisitivo.
Esta transformación podría contribuir a reducir la acumulación de riqueza como mecanismo de supervivencia propio del capitalismo o de acceso a necesidades esenciales. Si los recursos básicos estuvieran garantizados para toda la población, la necesidad de acumular grandes cantidades de dinero disminuiría, ya que este dejaría de ser la condición principal para acceder al bienestar reduciendo significativamente las ideas que genera el dinero: acumulación de capital, de poder, aspecto psicológico del dinero basado en cuanto más dinero tengo más feliz soy, etc. De esta manera, el dinero pasaría a cumplir una función más limitada, relacionada con el acceso a bienes y servicios no esenciales, favoreciendo una sociedad más equitativa y menos orientada a la competencia económica constante.
EL SERVICIO
¿Cómo sería una sociedad donde el dinero ya no fuese la puerta de acceso al bienestar?
Mi propuesta de diseño transicional se sitúa en el año 2086, en un futuro donde las sociedades han replanteado profundamente el papel del dinero tras décadas de crisis económicas, sociales y ambientales derivadas de la acumulación de riqueza. En estas nuevas ciudades, el dinero continúa existiendo, pero ha dejado de ser el principal mecanismo para acceder al bienestar, ha pasado a ser un elemento completamente secundario para la existencia de la vida humana y del resto de seres. La vivienda, la salud, la educación, la alimentación básica y la preservación del medio ambiente son derechos garantizados colectivamente y ya no dependen del poder adquisitivo de las personas.
Pero no todas las personas podrán acceder a estas futuras ciudades, pues para formar parte de estas nuevas sociedades es necesario obtener un Pasaporte de Ciudadanía Económica, un documento físico y digital que acredita el compromiso de una persona con los valores de la comunidad. A diferencia de los sistemas actuales, este pasaporte no mide cuánto dinero posee un individuo, sino cuánto depende de él para vivir.
Para obtenerlo, los ciudadanos deben demostrar durante un periodo prolongado su contribución al bienestar colectivo. Se valoran aspectos como la participación democrática, los cuidados a otras personas, la mediación de conflictos, la regeneración ambiental, el impulso de proyectos comunitarios o la colaboración en iniciativas que mejoren la convivencia social. Asimismo, el sistema limita la acumulación excesiva de riqueza, entendiendo que esta constituye una de las principales fuentes de desigualdad y concentración de poder.
El Pasaporte de Ciudadanía Económica garantiza el acceso a todos los recursos necesarios para una vida digna y desplaza el dinero a un papel secundario, reservado para bienes y servicios no esenciales. De este modo, la propuesta imagina una sociedad donde el bienestar basico deja de estar condicionado por la capacidad económica y pasa a depender de la participación activa en la construcción de comunidades más justas, sostenibles y resilientes.
No se propone abolir el dinero, pero si debe dejar de ser el centro de nuestra existencia y de nuestras sociedades.
EL PROTOTIPO
Para desarollar un prototipo el cual quiero acabar de diseñarlo mejor, he usado la herramienta del ChatGpt y este Prompt: Pasaporte de Ciudadanía Económica del año 2086. Documento futurista donde el bienestar no depende del dinero, sino de la contribución a la comunidad, los cuidados y la sostenibilidad. Diseño institucional, minimalista y realista.

























Este es un espacio de trabajo personal de un/a estudiante de la Universitat Oberta de Catalunya. Cualquier contenido publicado en este espacio es responsabilidad de su autor/a.